Todo por decidir en el Camp Nou

Lamine Yamal, Casadó y Rashford celebrando el gol del empate | Photo by George Wood/Getty Images
Anoche el FC Barcelona empató 1-1 en St. James’s Park con un penalti de Lamine Yamal en la última jugada del partido. Un encuentro espeso para el equipo de Hansi Flick, pero que supo resistir y sacar un empate muy valioso que deja la eliminatoria abierta y de cara para los culés para la vuelta en el Camp Nou.
Un empate que sabe a victoria
El Barça ha sacado oro de una mina en la que parecía que solo había piedras. El empate final sabe a victoria. Un resultado que deja la eliminatoria completamente abierta para la vuelta. En un encuentro en el que lo habitual habría sido regresar a casa con un 2-0 en contra, el Barça regresó a Barcelona con todo abierto y con todo de cara para el partido de vuelta.
Porque el encuentro de los azulgranas no fue bueno. El equipo estuvo lejos de su mejor versión y varios jugadores importantes estuvieron por debajo del nivel esperado. Entre ellos, Raphinha. El brasileño tenía delante un contexto ideal para brillar. Un escenario abierto, de ritmo alto, de ida y vuelta, con espacios para correr, atacar la profundidad y salir al contragolpe. Es precisamente en ese tipo de partidos donde Raphinha se siente más cómodo y donde suele ser letal. Anoche no lo fue.
El Barça está echando en falta la mejor versión del brasileño. Del partido ante el Real Madrid en la Supercopa de España al de ayer hay mil Raphinhas de diferencia. Aun así, el fútbol es de rachas y de momentos, y cuando el equipo más le necesita suele aparecer. Estoy seguro. También le está pesando el desgaste físico. No ha sido una temporada fácil para él en cuanto a lesiones y le ha faltado continuidad.
Muy espeso el equipo, poco precisos y con dificultades para encontrar continuidad en el juego. Fermín, a quien también le favorecía el escenario y este tipo de partidos, tampoco tuvo una gran noche. Araújo volvió a quedar señalado en el gol del Newcastle. Marc Bernal, como es lógico, se vio sobrepasado y todavía verde en escenarios de tanta intensidad y ritmo.
Un Barça lleno de imprecisiones. errores. Erráticos en los pases, en los centros, en controles… Hubo demasiadas pérdidas y el equipo fue incapaz de construir ataques claros. Muchas imprecisiones y sobre todo, muchas pérdidas. En ataque, el problema no fue de falta de eficacia, sino de acabar de terminar las jugadas. Faltó claridad en la construcción, en el último pase y en la toma de decisiones. El Barça generó poco y amenazó aún menos. Tampoco fue capaz de gobernar ni controlar el partido cuando este lo pedía.
Tampoco fue el mejor partido de Lamine Yamal. El de Mataró afrontaba un duelo de máxima exigencia. Sin embargo, con el poco apoyo ofensivo de sus compañeros y con un importante desgaste acumulado, no brilló como de costumbre. Aún así transformó el penalti del empate en la última jugada del partido y se marchó a casa con gol. Un detalle más de su personalidad competitiva.
A Pedri también le pesaron las piernas. Y como él, prácticamente todo el equipo. La acumulación de partidos, viajes y minutos empieza a pasar factura a un Barça que anoche se vio limitado físicamente durante muchas fases del encuentro, por no decir todo el encuentro.
Sabíamos que iba a ser un partido complicado para el Barça. Jugando fuera de casa, en un escenario de máxima exigencia de eliminatoria europea ante un equipo inglés y un partido de tanto ritmo y de intercambio constante de golpes que no iba a favorecer a los culés, que suelen necesitar más control y pausa para imponer su fútbol. Pero incluso teniendo en cuenta ese contexto, el rendimiento fue inferior a lo esperado.
Un cúmulo de mal juego, cansancio, desgaste físico y errores que condenaron al equipo. Sin embargo, el Barça resistió. Supo mantenerse con vida y sacó un empate que sabe a victoria en el último suspiro. Y con eso hay que quedarse. Porque este Barça, incluso en una noche gris, fue capaz de sacar oro de donde apenas había piedras.
Saber que podemos ser mucho mejores, bendito problema
Quiero pensar que lo de anoche fue algo puntual. Que el bajo nivel del equipo responde al cansancio, a la acumulación de partidos, al desgaste físico y también a algunas bajas importantes como las de Eric García, Jules Koundé o Alejandro Balde.
Sin embargo, es algo que no puede volver a repetirse, y menos en Champions League. Aquí los errores y bajones se penalizan y pasan factura. Anoche el Barça resistió y fue capaz de salvar la situación, pero lo normal es que eso no ocurra. Lo habitual, con un partido así en una competición como esta, es volver a casa con la eliminatoria cuesta arriba. Eso también habla de este Barça de Flick. Un equipo que sabe sufrir y sobrevivir. Pero no solo con saber sufrir te vale, anoche te funcionó pero más adelante seguramente no te vuelva a funcionar, también hay que imponer tu fútbol.
Ahora toca recuperar fuerzas y preparar el partido de vuelta en el Camp Nou. El equipo tendrá la oportunidad de dar una imagen muy distinta y, sobre todo, de ofrecer razones para creer. Porque potencial hay. Ya lo hemos visto esta temporada y el equipo ya ha demostrado de lo que es capaz cuando encuentra su mejor versión, pero ahora toca volver a demostrarlo.
El Barça salió eliminado de Milán con la sensación de no haber podido hacer más, pero el resultado no fue bueno. Anoche, a pesar de que el resultado fuera bueno, la sensación era de que el equipo tiene muchísimo más que ofrecer. Así de caprichoso es el fútbol a veces. Sin embargo, mientras tu puedas hacer algo, dalo todo de ti. Así que, bendito problema, saber que puedes dar mucho más y ofrecer una mejor versión de ti.
Que lo de anoche quede en un simple accidente. Pero un accidente del que hay que aprender. Si hay algo que corregir, el momento es ahora. El margen de error se ha terminado y el tramo más exigente de la temporada ya está aquí. Hay que valorar que supimos sufrir y que resistimos, pero hay que exigir más.
En definitiva, un empate de enorme valor fuera de casa, rescatado en una noche que pudo acabar en desastre. La eliminatoria sigue abierta y todo queda en manos del Barça. En la vuelta tocará ver a un equipo mucho más competitivo, más intenso, con mejor actitud y, sobre todo, con mucho más fútbol.
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Autor: Jan Sierra | Twitter: @jansierrafcb
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