El globo de Xavi

Se acabó. El Barça ayer disputó el último partido de la temporada y despedía a su afición de la forma más triste posible. Un Camp Nou en ‘mute’ presenciaba un partido sin ninguna intensidad ni intención. Ataques sin rumbo ni peligro invitaban al Villarreal a castigar a los blaugranas a la contra, que se vieron superados durante gran parte del partido. El Barça de Xavi es un globo. Comenzó hinchado, pero poco a poco ha ido perdiendo oxígeno, para ir dando bandazos hasta deshincharse por completo. El efecto de un globo pinchado es ridículo, incluso gracioso. Pero el resultado final es triste. Triste y decepcionante.
El Barça de los últimos partidos es un viaje de ida a ninguna parte. Alba y Alves, lejos de generar las superioridades y ventajas de hace unos meses, se dedican a rifar balones e intentar pases imposibles. ¿El resultado? Pérdidas sin sentido que, el equipo, mal colocado, no puede solventar. Los interiores, lejos de la jugada, pasan desapercibidos, perdidos entre un equipo de puntos inconexos. Caos.
Laporta debe ampliar su personal de limpieza: hay mucho por fregar en Can Barça. Xavi tendrá que quitarse lastre de encima y incorporar piezas de valor, para volver a hacer a su equipo competitivo. El Barça necesita aire fresco y oxígeno. Solo así el globo volverá a hincharse y a volar de nuevo. Pero… ¿Hacia dónde?
Autor: Jon García Casado