Ni Mastantuono ni Güler responden a las expectativas

Franco Mastantuono y Arda Güler llevan semanas o meses, incluso ofreciendo un rendimiento muy por debajo de lo que exige el Real Madrid. Cada uno con sus atenuantes: la falta de continuidad, la pubalgia, los procesos de adaptación… Pero el fútbol de élite entiende poco de excusas. Y menos aún cuando hablamos de dos apuestas de talonario: 63,2 millones de euros por Mastantuono y 20 millones por Güler. Dos fichajes que dispararon la ilusión y prometían un futuro brillante. Hoy, ese futuro se nubla.
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Ambos salieron aún más tocados del Belmonte. No sólo no mejoraron, sino que dieron la sensación de ir a menos.
Güler, timón demasiado pesado
En el caso de Arda Güler, la alerta es amarilla, pero parpadea. La sensación es clara: el timón le queda grande. Demasiado lejos, hoy por hoy, del nivel que exige ser el Modric del equipo, el cerebro que marque el ritmo.
Los datos del partido ante el Albacete son reveladores. Fue el centrocampista con menor acierto en el pase (87%), por detrás de Cestero (89%) y Valverde (94%). Y el problema se agrava en campo rival: apenas un 82% de acierto en el último tercio, frente al 100% de Cestero y el 90% de Valverde.
Terminó el partido con sólo 65 pases, una cifra impropia para quien debía llevar la batuta. Muy por debajo de Asencio (76) o Valverde (80). Eso sí, algún brote verde asoma: fue el jugador que más ocasiones creó del equipo (5). El talento está ahí. El encaje, no tanto. Quizá más cerca de la mediapunta o escorado a la derecha. Porque cuando se coloca en el ojo del huracán, su rendimiento se desploma.
Mastantuono, el que más preocupa
Pero si hay un nombre que inquieta de verdad, ese es el de Franco Mastantuono. Lleva demasiado tiempo lejos de su mejor versión. Y se nota que lo sabe. Ha perdido el desparpajo, la valentía para encarar, la personalidad para intentar cosas aunque no salgan. Vive con vértigo. Y sin colmillo.
Ante el Albacete, los números vuelven a retratarle: un solo disparo —además del gol—, el único entre los tres palos, y apenas dos regates completados, la mitad que David Jiménez. Muy poco para un futbolista llamado a marcar diferencias.
Mastantuono llegó para ser titular. Con galones y confianza. Pero esa fe se evapora. Justo ayer se cumplía un mes desde su regreso tras la pubalgia. Tiempo suficiente para recuperar físico y sensaciones. No lo ha hecho. Apenas 172 minutos en los últimos 15 partidos. Prácticamente desaparecido. Y cuando tiene una oportunidad, las sensaciones invitan más a la preocupación que a la esperanza.
El runrún crece
Son dos fichajes estratégicos. De presente y de futuro. Pero hoy, ni están ni se les espera. No despegan. Se calan. Y en el ambiente empieza a sobrevolar una idea incómoda: ¿y si algo falla? ¿y si ambos proyectos están en peligro?
Autor: Iván.
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