Más que un título en juego: El que gana la Supercopa acaba ganando LaLiga

Marc-Andre ter Stegen goalkeeper of Barcelona and Germany lifts the trophy after winning with his team the Spanish Super Cup final match between Real Madrid and FC Barcelona at King Abdullah Sports City on January 12, 2025 in Jeddah, Saudi Arabia. (Photo by Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images)
Desde hace seis años, la Supercopa de España dejó de ser un torneo de verano para convertirse en una cita clave del calendario. Su traslado a Arabia Saudí y el formato de final a cuatro transformaron un título menor en una competición de alto impacto deportivo, económico y mediático. Y hay un dato que lo confirma: desde la implantación del nuevo modelo, el campeón de la Supercopa ha terminado levantando también el título de Liga.
El Clásico de las cuentas pendientes
El once probable del Barça para la final con sólo una duda
La estadística no engaña. En las tres últimas ediciones disputadas bajo este formato, el vencedor del torneo de enero acabó imponiéndose en el campeonato de la regularidad. Casualidad o no, el patrón se repite y convierte la final de Jeddah entre Barça y Real Madrid en algo más que una simple final. Es una prueba de carácter, una inyección de confianza y, posiblemente, un presagio del desenlace liguero.
El nuevo formato ha situado un clásico decisivo en mitad de la temporada, con un premio inmediato y consecuencias a medio plazo. El todo o nada eleva la exigencia y explica por qué ambos clubes afrontan la Supercopa con una seriedad absoluta. No es solo un trofeo: es marcar territorio. No es casualidad que esta sea la cuarta final consecutiva entre blaugranas y madridistas, un escenario ideal para la RFEF y un escaparate global para el fútbol español.
El Barça quiere la segunda Supercopa consecutiva
El Barça llega con la intención de mantener la tendencia ganadora iniciada la pasada campaña, cuando dominó los clásicos y conquistó Liga, Copa y Supercopa. El equipo de Hansi Flick ha recuperado sensaciones, cuenta con piezas clave en plena forma y sabe que un triunfo ante el Real Madrid reforzaría su candidatura al título liguero.
En el lado blanco, el contexto es distinto. Xabi Alonso afronta la final bajo una presión evidente. Ganar la Supercopa supondría consolidar su proyecto y enviar un mensaje rotundo al campeonato, mientras que perder podría dejar tocado a un equipo que aún busca estabilidad. La experiencia reciente demuestra que quien se impone en enero suele tener algo más que un trofeo en las manos.
La Supercopa ya no es un título menor. Es un punto de inflexión. Y el clásico de Jeddah no solo coronará a un campeón: puede estar señalando, una vez más, al futuro ganador de LaLiga. Si la tendencia se mantiene, el domingo no solo se juega una final, se juega el primer gran golpe del campeonato.
Autor: Manuel Carmona
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