Historias del fútbol español: El Hércules CF que jugó en Primera sin poder pagar la luz del estadio

2107_12_10_GRANDES_(Fotos: RAFA MOLINA) Partido Hercules-Elche
El Hércules CF ha sido muchas veces un club de extremos, pero pocas situaciones reflejan mejor esa contradicción que la temporada en la que jugó en Primera División mientras tenía problemas para pagar la luz del estadio. No es una metáfora. Es literal.
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Alicante vivía fútbol de élite. El Hércules se enfrentaba a los grandes, recibía a clubes históricos y aparecía cada semana en las retransmisiones nacionales. Sin embargo, lejos de los focos, la realidad del club era muy distinta. El estadio José Rico Pérez, uno de los más grandes del país, se había convertido en una carga imposible de sostener. Mantenerlo encendido costaba más de lo que el club podía asumir.
En varias ocasiones, el Hércules acumuló impagos con las compañías eléctricas. Hubo avisos, amenazas de corte y situaciones límite. Se llegó a entrenar con recursos mínimos y a vivir semanas en las que el club estaba pendiente no del rival del domingo, sino de si habría suministro suficiente para disputar el partido con normalidad. Mientras tanto, los futbolistas competían en Primera División como si nada pasara.
El contraste era brutal. En el césped, el Hércules luchaba contra gigantes del fútbol español. En los despachos, sobrevivía al día a día. Los ingresos de la categoría no tapaban una gestión desordenada, una estructura sobredimensionada y una deuda que no dejaba de crecer. El estadio, pensado para grandes eventos, era demasiado grande para un club que no podía sostenerlo ni siquiera estando en la élite.
La afición vivía entre el orgullo y la incredulidad. Veía a su equipo en Primera, pero sabía que todo se sostenía con alfileres. Cada jornada era una victoria deportiva y una derrota económica. No había estabilidad, solo una huida hacia delante.
El final era casi inevitable. El Hércules descendió y, con la caída deportiva, llegó el derrumbe total. Las deudas salieron a la superficie, los problemas se multiplicaron y el club entró en una espiral de la que todavía hoy intenta salir. Aquella etapa en Primera quedó como un recuerdo extraño: competir al máximo nivel mientras el club no podía garantizar algo tan básico como la luz del estadio.
La historia del Hércules demuestra una de las grandes paradojas del fútbol español. Subir no siempre significa crecer. A veces, simplemente significa aguantar un poco más antes de caer. Y en Alicante, durante un tiempo, el fútbol de Primera se jugó literalmente a oscuras.
Autor: Izan Delgado
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