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Historias del fútbol español: El equipo que subió sin estadio homologado y tuvo que mudarse

El ascenso de la SD Eibar a Primera División en 2014 fue una de las historias más improbables del fútbol español. Un club humilde, de una ciudad pequeña y con uno de los presupuestos más bajos de la categoría había logrado lo imposible. Pero cuando terminó la fiesta, llegó el problema real: no podía jugar en su propio estadio.

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El Estadio Municipal de Ipurua no cumplía los requisitos exigidos por la Liga de Fútbol Profesional para disputar partidos en Primera. Su aforo era insuficiente, las instalaciones estaban lejos de los estándares de la élite y el club no tenía margen económico para una reforma inmediata. El Eibar había subido deportivamente, pero estructuralmente no estaba preparado.

Durante semanas, el ascenso estuvo rodeado de incertidumbre. No se hablaba de fichajes ni de rivales, sino de plazos, obras y permisos. El escenario más realista era claro: el Eibar tendría que jugar sus partidos como local fuera de casa, mudarse temporalmente y asumir que su debut en Primera no sería en su propio barrio.

Finalmente, el club se vio obligado a trasladarse de manera provisional a Estadio de Anoeta, en San Sebastián. Allí disputó varios encuentros mientras se realizaban las obras urgentes en Ipurua. Para la afición fue un golpe emocional. Habían llegado a Primera por méritos propios, pero tenían que vivirlo lejos de su estadio, de su gente y de su identidad.

Aun así, el Eibar no perdió su esencia. Compitió, se adaptó y resistió. En cuanto Ipurua estuvo acondicionado, el equipo regresó a casa. El estadio se amplió, se modernizó y pasó a ser uno de los campos más singulares de la categoría. Pequeño, incómodo y pegado a la grada, se convirtió en un símbolo del milagro armero.

La historia no terminó ahí. Lejos de ser un invitado ocasional, el Eibar se consolidó durante varias temporadas en Primera División, demostrando que no solo había subido por casualidad. Aquella mudanza forzada fue el primer obstáculo de muchos, y también la prueba de que el club estaba preparado para competir incluso cuando todo parecía ir en su contra.

El caso del Eibar es una de las grandes lecciones del fútbol español moderno. A veces se sube antes de estar listo. A veces toca adaptarse sobre la marcha. Y a veces, incluso empezando lejos de casa, se puede construir una historia que acabe siendo ejemplar.

Autor: Izan Delgado

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