Randri García vuelve a poder entrenar… Una decisión dificil de explicar

Sí, es oficial. Randri ha vuelto a dirigir al Alhama CF tras cumplir una sanción de dos años, impuesta en diciembre de 2023 por vejaciones a varias jugadoras. Legalmente puede hacerlo. Éticamente, la cosa ya no está tan clara.
Y aquí es donde chirría todo.
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Cumplir sanción no borra lo ocurrido
Que haya pasado el tiempo no significa que no haya pasado nada. La sanción fue dura, larga y clara. No por un despiste táctico ni por una rajada en rueda de prensa, sino por comportamientos que no tienen cabida en el deporte, y menos aún en el fútbol femenino.
Volver al banquillo manda un mensaje muy feo:
“Aguanta dos años y aquí no ha pasado nada”. Spoiler: sí pasó.
Director deportivo ayer, entrenador hoy
Durante la sanción, Randri siguió dentro del club como director deportivo, cerca del vestuario y del día a día del equipo. O sea, fuera del banquillo… pero no tanto. Ahora regresa con normalidad, como si esto fuera un simple paréntesis administrativo.
Para muchas jugadoras —especialmente las que sufrieron esas vejaciones— esto no es un reset. Es reabrir una herida.
El fútbol no puede mirar a otro lado
El Alhama CF tenía una oportunidad de oro para marcar perfil, proteger a sus futbolistas y apostar por otro rumbo. Ha elegido no hacerlo. Y eso pesa. Mucho.
El fútbol femenino lucha por respeto, entornos seguros y credibilidad. Decisiones como esta van justo en dirección contraria.
Randri puede entrenar porque la sanción terminó.
La pregunta real es otra: ¿debería?
Porque a veces, aunque sea legal, no es ni justo ni responsable.
Autor: Izan Delgado
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