El significado de la celebración de Araujo: «La gloria no es para mí, sino para Dios»
Ronald Araujo fue uno de los nombres propios en la victoria del FC Barcelona ante el Albacete en el Carlos Belmonte. Un triunfo que selló el pase azulgrana a las semifinales de la Copa del Rey Mapfre. El central uruguayo regresó al once inicial tras dos meses de desconexión para atender su salud mental y lo hizo ofreciendo una actuación sobresaliente.
Araujo firmó su primer partido como titular tras el parón y mostró un nivel muy alto, tanto en tareas defensivas como ofensivas. Sólido en los duelos, rápido en los cortes y muy concentrado en las marcas, el central completó una actuación muy completa que culminó con un gol decisivo. En el minuto 56, el uruguayo anotó el 0-2 al rematar de forma impecable de cabeza un preciso saque de esquina ejecutado por Marcus Rashford.
El tanto tuvo una celebración cargada de simbolismo. Araujo se llevó la mano al rostro y levantó la izquierda señalando al cielo. Un gesto de inspiración cristiana con el que quiso expresar su fe: “La gloria no es para mí, sino para Dios”. Una imagen que reflejó la dimensión personal de un regreso muy especial.
El defensor atraviesa un proceso de recuperación personal tras el episodio vivido en Stamford Bridge, donde acabó expulsado y fue duramente criticado, una situación que le afectó anímicamente. A raíz de ello, Araujo decidió tomarse un tiempo de desconexión para cuidar su salud mental. Tal y como informó Mundo Deportivo, el jugador realizó incluso un viaje espiritual a Tierra Santa, visitando Jerusalén y los lugares que, según la tradición bíblica, marcaron los últimos días de Jesucristo.
Su reaparición en Albacete no solo supone una gran noticia para el futbolista, sino también para un Barça que recupera a uno de sus pilares defensivos en el momento decisivo de la temporada.
Autor: Iván.
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