¿El fin de un gigante? El Tottenham Hotspur se asoma al abismo del descenso y a una quiebra histórica

Lo que hace apenas unos años parecía una pesadilla imposible, hoy es el tema de conversación principal en la Premier League: el Tottenham Hotspur está al borde del abismo. Situados en la 16ª posición y con el agua al cuello, los «Spurs» se enfrentan a una crisis que trasciende lo deportivo para convertirse en una amenaza existencial para el club.
Un agujero financiero y el adiós de los patrocinadores
La situación en los despachos es tan dramática como en el césped. La inestabilidad del equipo ha provocado un efecto dominó en sus ingresos. Se ha filtrado que uno de sus patrocinadores principales ya ha comunicado su decisión de no renovar el vínculo comercial debido a la toxicidad que rodea al club y al desplome de su imagen de marca.
Desde el club no esconden la gravedad del asunto y califican un hipotético descenso como algo «potencialmente catastrófico». Para intentar frenar la sangría de aficionados indignados, la directiva ha tomado la medida desesperada de congelar los precios de los abonos para la próxima campaña, un gesto que busca calmar unas gradas que están a punto de explotar.
Igor Tudor ante el reto de su vida
Tras el despido de Thomas Frank, la responsabilidad de apagar este incendio ha recaído en Igor Tudor. El técnico croata ha llegado con un discurso firme, asegurando que está «convencido al 100%» de que el equipo mantendrá la categoría.
Sin embargo, el escenario que se ha encontrado es desolador:
Enfermería llena: El equipo ha llegado a tener solo 13 jugadores disponibles para entrenar debido a una plaga de lesiones sin precedentes.
Sequía de victorias: Los Spurs todavía no han sumado tres puntos en un solo partido de Premier en lo que va de 2026.
Calendario infernal: El próximo examen es, nada más y nada menos, que el derbi contra el Arsenal.
El peligro de un éxodo masivo
Si el Tottenham no logra revertir la situación, el verano de 2026 podría suponer el fin de una era. Jugadores de talla mundial como Guglielmo Vicario, Micky van de Ven o Cristian Romero tienen un mercado inmenso en Europa y difícilmente aceptarían jugar en la Championship. Lo mismo ocurre con pilares del mediocampo como James Maddisono el reciente fichaje Conor Gallagher, cuyos contratos y ambiciones no encajan en la segunda división inglesa.
El partido de mañana no es solo un duelo por el orgullo de Londres; es una final por la supervivencia de un gigante que se está quedando sin aire.
Autor: Miriam J.
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