Una pitada en el Bernabéu para la historia

Era un escenario anunciado y terminó ocurriendo lo inevitable: el Santiago Bernabéu explotó contra los suyos. La eliminación ante el Albacete había dejado una herida abierta y la afición madridista decidió no mirar hacia otro lado. El descontento se manifestó con claridad y tuvo nombres propios desde el primer momento: Jude Bellingham y Vinicius Junior fueron los principales focos de las protestas.
Raúl Asencio: “La charla del descanso nos cambió y nos hizo reaccionar”
Las señales de lo que estaba por venir comenzaron incluso antes del inicio del partido. A la llegada del autobús del equipo a la Plaza de los Sagrados Corazones. Punto habitual de recibimiento en los encuentros señalados, ya se escucharon los primeros silbidos. No fue una pitada masiva, pero sí suficiente para marcar el clima de tensión que se respiraría más tarde en el estadio.
El ambiente se fue caldeando conforme avanzaban los minutos. Cuando Courtois saltó al césped para calentar, acompañado por los jóvenes porteros Fran González y Sergio Mestre, una parte del público respondió con pitos, algo llamativo teniendo en cuenta que aún faltaban más de cuarenta minutos para el inicio del encuentro. La protesta se repitió cuando el resto de jugadores apareció sobre el césped para realizar los ejercicios previos. Ni siquiera un susto tras un pisotón de Huijsen a Mbappé logró frenar el enfado generalizado, que se intensificó cuando el equipo se retiró a vestuarios con más aficionados ya en sus asientos.
El momento más ruidoso llegó con el anuncio de la alineación por megafonía. El volumen fue subiendo progresivamente y alcanzó su punto álgido con los nombres de Bellingham y, especialmente, Vinicius, que recibió la mayor pitada de la tarde. Valverde tampoco se libró. El ruido descendió ligeramente con los suplentes, pero volvió a dispararse durante el himno, acompañado incluso por silbatos y gritos de “Florentino dimisión”.
El descanso tampoco trajo tregua. Al pitido final de la primera parte, el Bernabéu volvió a expresar su enfado tras unos primeros 45 minutos muy pobres del equipo, con una sonora reprimenda colectiva.
No obstante, hubo excepciones. Asencio fue reconocido tras una acción defensiva providencial en el minuto 26. Gonzalo recibió el respaldo del público después de un gran esfuerzo defensivo justo antes del descanso, incluso a costa de una tarjeta amarilla. Tras una pérdida de Mbappé, la grada coreó el nombre del canterano en señal de apoyo.
Con los goles de Mbappé y Asencio en la segunda mitad, el ambiente fue cambiando poco a poco. Vinicius, en cambio, siguió escuchando pitos tras insistir en acciones individuales. Aun así, la entrada de los jóvenes, especialmente Güler y Mastantuono, aportó calma y terminó transformando los silbidos iniciales en aplausos.
Autor: Iván.
Sigan toda la información y actualidad deportiva en Twitter: @daiguallapelota, y en Instagram: @daiguallapelota
