El efecto Raphinha en el Barça, explicado a través de los números

El FC Barcelona ha encontrado en Raphinha una pieza mucho más determinante de lo que reflejan únicamente los goles o las asistencias. La diferencia entre el Barça con y sin el extremo brasileño es tan clara que los datos apenas dejan espacio para el debate. Desde su regreso tras la lesión muscular, el equipo de Hansi Flick ha dado un salto competitivo evidente en LaLiga. Tanto en resultados como en sensaciones sobre el césped.
Raphinha estuvo apartado de los terrenos de juego entre el 26 de septiembre y el 22 de noviembre debido a una lesión muscular de la que, además, sufrió una recaída. Su reaparición se produjo en el regreso al Camp Nou frente al Athletic Club, donde apenas disputó diez minutos. Sin embargo, a partir de ese momento, el Barça comenzó a recuperar una identidad que había perdido durante su ausencia: más continuidad en el juego, mayor solidez colectiva y una fiabilidad que se tradujo rápidamente en resultados.
La comparación es contundente. En los siete partidos de Liga disputados sin Raphinha, el Barça firmó cinco victorias y dos derrotas, con una media de 2,14 puntos por partido. En cambio, en los seis encuentros en los que el brasileño ha estado disponible, el balance es inmejorable: seis triunfos de seis posibles, es decir, pleno de puntos con una media perfecta de 3 por encuentro.
Las cifras en las áreas refuerzan todavía más esta sensación. Sin Raphinha, el equipo promediaba 2,43 goles a favor y 2 en contra por partido. Con él en el campo, el Barça no solo marca más —2,86 goles de media—, sino que encaja muchísimo menos: apenas 0,33 tantos por encuentro. Un dato que explica gran parte de la mejora defensiva y del mayor control de los partidos.
Más allá de los números, la influencia del brasileño se percibe especialmente en el trabajo sin balón. Raphinha lidera la presión desde la banda izquierda, donde su energía, agresividad y lectura táctica hacen al equipo más compacto y fiable, incluso en los días en los que el juego no fluye. Su capacidad para volver, presionar y atacar de nuevo ordena al Barça y eleva el rendimiento de sus compañeros, especialmente el de Balde.
Cuando no actúa en su posición natural, el equipo lo nota. Ante el Espanyol, por ejemplo, jugó como mediapunta, con espacios reducidos, y su impacto fue menor. Todo cambió cuando regresó a la banda. El ejemplo más claro se vio ante Osasuna: tras una primera parte gris, Raphinha volvió a su zona habitual y decidió el partido con dos goles en la segunda mitad.
Su importancia tampoco pasa desapercibida para los rivales. Manolo González, técnico del Espanyol, lo resumió antes del derbi: “Raphinha es determinante por la presión, el trabajo y la capacidad de volver a atacar. Es un jugador vital para este Barça”.
